martes, 14 de septiembre de 2010

DOCTOR ENRIQUE OLIVARES, 50 AÑOS DE MEDICO

Dr. Enrique Olivares García, abril 2010 en Cajamarca

DON ENRIQUE

Conocí al doctor Luís Enrique Olivares García, don Enrique, la mañana de un día de mayo en la sierra central del Perú. Fue ese nuestro primer día de internado de medicina en el entonces Hospital Docente de Chulec ubicado a 3740 msnm en La Oroya y perteneciente a la Cerro de Pasco Copper Corporación (CdeP), que a la sazón explotando 7 minas polimetálicas, 4 concentradoras, más sus fundiciones y refinerías. Para ingresar al internado en el Hospital de Chulec -uno de los hospitales docentes y de investigación en fisiología de altura más afamado- luego de la aceptación de la empresa, era necesario entrevistarse primero con el doctor Olivares y luego, con su anuencia, con el Director el Dr. Kurt O. Hellriegel (KOH). Así, aquella fría mañana de otoño de 1968, conocí a don Enrique, el médico administrador de la División Médica.

Entonces conocí a un médico de estatura más bien baja, de carácter recio y enérgico, cuyos ojos vivaces, inquisidores, se resguardan detrás de grandes lentes blancos; vestido de corbata y orgulloso del mandil de la profesión, habla desplazándose en semicírculo delante de sus interlocutores. La cara de rasgos finos pero severos, muy bien afeitada resalta ángulos ancestrales de español y en menor grado de quechua. Afable, conversador y polemista nos impresiona a los 5 “pichones de médico” como uno de los escollos a vencer si queríamos culminar los estudios de nuestra profesión. Y así fue aunque, creo, no le convencimos del todo tuvimos en él más bien a un amigable aliado cuando por algún exceso, propio de internos, debíamos “enfrentarnos” al Señor Director KOH.

Don Enrique, nacido en Cuzco, estudia la primaria y parte de su secundaria allí, luego migra a la capital, Lima, para culminar sus estudios en el Colegio La Salle de la avenida Arica. Su connatural germen de ayuda al prójimo se había despertado ya, y qué mejor manera de realizarse en esa vocación que ingresando a estudiar en la antigua Escuela de Medicina de San Fernando, en la aún periférica Avenida Grau, previa aprobación del Bachillerato en Ciencias en la vieja casona sanmarquina.

Terminados los estudios curriculares era, y es, necesario un año de internado, en aquel entonces el internado era realmente un internado, y él escoge el hospital de Chulec, hospital general docente y de investigación a la usanza americana, donde se admitía sólo a estudiantes del quinto superior del pregrado. Allí con la enseñanza de grandes maestros del arte y la ciencia médica en las especialidades básicas de la medicina –Hellriegel y López-Díaz, entre ellos- aprueba y concluye su carrera profesional en el año del señor de 1960. Ocupa el primer lugar entre los 6 internos e inmediatamente es llamado a trabajar en la División Médica, así lo estilaban los gringos de la Cerro de Pasco.

A la usanza antigua inicia su formación en Pediatría -en esos años no se conocía las Residencias en medicina- y tiene también alguna actividad en las minas de la empresa que visitaba regularmente. En el Servicio de Pediatría del Hospital estaría 6 años. El año de 1966 es llamado por KOH para que administre la División Médica de la Cerro de Pasco, 8 hospitales uno por mina, además del central Hospital General de Chulec, un total de 460 camas hospitalarias y con atención a los 15 mil trabajadores de la empresa [Con CENTROMIN PERÚ llegaríamos a ser 20,000]. En adición la División Médica atendía a todos los familiares de los trabajadores, aproximadamente la población servida por ese complejo hospitalario varió entre 75 y 100 mil pobladores no sólo de la sierra central del Perú, sino que por su proyección social muchas veces atendía pacientes de Lima y de otros departamentos tan alejados como Arequipa. A esta inmensa red de hospitales, y de personas, don Enrique la administró primero y luego la dirigió por muchos años; también cuenta que es uno de los primeros peruanos en llegar a esos cargos.

La empresa CdeP al estilo americano y al de esos tiempos propiciaba la capacitación de todo su personal a todo nivel, y los médicos no eran la excepción sino al contrario, salud era uno de los sectores que sin ser “de producción” gozaba de privilegios para su capacitación en post grado y don Enrique realiza estudios en Colombia -Antioquia-, Costa Rica y en la Universidad Cayetano Heredia de Lima estudia en el Programa de Administración de Salud, PROASA, posteriormente y ya al final de los 70 es becado por el estado de Israel para estudiar Administración de Servicios de Salud Ocupacional en Tel Aviv.

Luego, un interregno que le sirve para ampliar su vocación de servicio: de 1973 a 1980 don Enrique pasa a prestar servicios al estado peruano en varias posiciones tales como:
• Dirección de Personal en el Ministerio de Salud, Subdirector y luego Director Nacional.
• MINSA, Subdirector y Director de Informática y Estadística, área a que él, pionero, formó y consolidó.
• Banco de la Nación, Director Nacional de Personal.
• INAP -Instituto Nacional Administración Pública- Director Nacional de Personal.

Por la veleidad conocida a nuestros gobiernos, don Enrique vuelve a la actividad de salud y para culminar este lapso en su primer periplo por Lima, asume la Dirección de la Clínica Virgen del Carmen en San Isidro.
Además, y como tenía que ser, durante su permanencia en Lima desarrolla labor docente en:
• Universidad de Lima.
• Escuela de Salud Pública, INAP
• CAEM PERÚ

En 1980 es llamado por Centromin Perú para que asuma, ahora, la Dirección de la División Médica con sede en el Hospital de Chulec, La Oroya, donde con similares logros a los que tuvo como Administrador, permanece hasta 1989. En esta etapa destaca su éxito para integrar fácticamente a todos los hospitales, incluyendo al área de Salud Ocupacional y continúa con su apoyo a la capacitación e investigación científica a todo nivel.

Este lapso la vida de don Enrique no trascurre solamente en su trabajo. Él tiene una perspectiva de servicio mucho más amplia y entre otros muchos logros, hoy podemos recordar como hechos destacables:
• Municipio de Yauli-La Oroya, Teniente alcalde.
• Cooperativa de Ahorro y Crédito de los empleados de la C de P, primero, y luego de CENTROMIN PERÚ, Presidente
• CLUB de LEONES, La Oroya, Presidente periodos 63 y 69
• Logia de La Oroya Presidente.
• Logia Capitular de La Oroya Fundador y Presidente.
• Fundador del ICPNA Filial Oroya.
• Editor y fundador de Revistas como “Revista Médica de la Provincia Yauli-La Oroya”, “Chulec Médico” y de Libros “Patología en la Altura”. “Medicina en la Altura”.
• Propiciador e Impulsor de Congresos y Jornadas de Medicina de Altura, en La Oroya y en Huancayo, principalmente.
• Impulsor de la Investigación no sólo en fisiología, sino también en las otras ramas de medicina asistencial y de salud ocupacional en la altura.
• Otros que ya escapan a nuestra frágil memoria

Pero el destino le había reservado nuevos desafíos y en 1989, Centromin Perú le transfiere a su Gerencia de Planeamiento Estratégico como Coordinador con sede en Lima y de 1991 a 2000 se desempeña como Gerente de Comunicaciones y RR PP de Centromin Perú. Su paso por estas dependencias burocráticas, demás está decirlo, fue exitoso y así está escrito.

Con el fin del siglo XX, don Enrique da por concluido su “Ciclo Cerro de Pasco Copper Corporation/Centro Min Perú” y emigra de la caótica Lima.
Y para bien de la querida tierra cajamarquesa, su vitalidad envidiable le permite, ahora en compañía de su esposa Nancy, vislumbrar -pronosticar cuand vitans diríamos los médicos- un hondo futuro minero para Cajamarca aunque aún hoy los cajamarquinos sólo acepten ese status a regañadientes. Así al inicio del milenio don Enrique, Nancy, et al, inician el ambicioso plan de fundar y consolidar, esta vez en Cajamarca, una clínica que contase con los adelantos de la modernidad en todos los aspectos: médicos, de enfermería, de servicios y por supuesto de infraestructura.

Con incomprensiones y sobre todo con las dificultades propias de todo parto, la clínica se echa a andar en Agosto 2000, aunque el edificio adhoc ya había sido construido al final de la década anterior por el arquitecto irlandés Moncurt, un especialista en edificación de hospitales, proveniente de la CdeP. Situaciones burocráticas en las dependencias públicas parecían detener el proyecto, pero el empeño, la fuerza y el tesón de don Enrique y su Nancy pudieron más y henos aquí.

Este 2010 don Enrique cumple 50 años como médico cirujano… y de los antiguos; toda una proeza en nuestro Perú, pero a mi parecer, su mejor logro humano es LA CLÍNICA LOS FRESNOS, La Clínica, pues además de ser lo que es por su calidez y calidad de atención, en solamente una década ha servido ya como referente para la creación en el acogedor y solariego barrio de El Ingenio de toda una zona de establecimientos de salud en su derredor.

Don Enrique, Nancy, el tiempo aún les tiene preparados muchos desafíos y aunque pitoniso no soy, les auguro que los manes de la Salud van a seguir marcando vuestros destinos para bien de quienes habitamos estas tierras de los caxamarcas.

Cajamarca Septiembre 2010.
Augusto V. Ramírez, MD


Nota:

Queremos agradecer al Dr. Augusto Ramírez, quien desde Cajamarca Perú, nos ha hecho el honor de hacer una semblanza al Dr. Enrique Olivares, de quien nos preciamos ser uno de sus tantos discípulos. En estos 50 años de fructífura labor como médico, el Dr. Olivares después de dirigir el Hospital de Chulec de La Oroya y la división médica en las épocas más brillantes de su desarrollo académico y de aporte a la Medicina de Altura, continua laborando en Cajamarca con el mismo tesón de siempre, tuvimos la oportunidad de visitarlo en abril del 2010, dirigiendo su Clínica, igualito que cuando estaba en La Oroya, desbordando juventud, siempre enseñando y dando consejos, locuaz e incansable, abriendo su corazón y experiencia a sus discípulos y amigos, mostrando así su gran espíritu docente, fraterno y sincero, siendo un ejemplo a seguir por los médicos en el Perú.


Dr. Aquiles Monroy

sábado, 28 de agosto de 2010

Tifus en los Andes en los Años 30

Campesino Andino (Martín Chambi)
Tifus en los Andes en los Años 30


En el Perú, durante los 50 primeros años de siglo XX las epidemias se debieron principalmente a la falta de una infraestructura sanitaria adecuada, así como a la pobreza. Por lo general, se iniciaron con un brote inesperado y después de la confusión inicial se identificaba el agente causante.

Hubo tres grandes epidemias durante los primeros 50 años de este siglo en el Perú:
· Peste bubónica que afectó las principales ciudades costeras, de 1903 hasta 1930.
· Fiebre amarilla epidémica en los puertos más importantes de la costa norte y en las localidades productoras de azúcar, entre 1919 a 1922.
· Epidemia de tifus y la viruela en los Andes.

He resumido del capítulo: Salud Pública y la Comunidad: “El Tifus Epidémico y la Viruela en los Andes” del libro “The Return of Epidemics” Health and Society in Peru During XX Century de Marcos Cueto, 2003.

Esta epidemia de Tifus ilustra un intento exitoso de auto-ayuda y colaboración de los líderes naturales de las comunidades andinas, y hace hincapié en la capacidad de las personas para dar respuestas creativas y eficientes frente a la adversidad.

Viajando a través de los Andes (Martín Chambi)
Con el fin de entender por qué el Tifus Epidémico era endémico en los Andes y menos frecuente en la costa tenemos que señalar algunas características de esta enfermedad.

El Tifus es causado por la "Rickettsia prowazetti", y sólo se transmite a las personas a través del “Pediculus humanus” (piojo), este bicho ingiere la sangre de los enfermos y transmite el germen a personas no infectadas; este piojo vive cerca del calor del cuerpo humano en el pelo y la ropa.
Pediculus humanus corporis
Esta es una enfermedad caracterizada por fiebre alta, postración, dolor de cabeza, dolores en todo el cuerpo; y se debe recordar que las condiciones antihigiénicas, el hacinamiento y bajas temperaturas son las condiciones adecuadas para el desarrollo del Tifus Epidémico.




Ejercito Francés sufrió por el Tifus
La epidemia más notoria de Tifus en la historia de la cultura occidental se produjo en año 1812, cuando más de 500 000 soldados del ejército francés murieron durante el invierno ruso.




Pobreza del Campesino Andino
En Puno (Los Andes en el sur-este del Perú), la dureza del clima, la falta de combustible y la pobreza, (como se muestra por la posesión de un solo vestido rasgado), son factores que ayudaron a la propagación de la enfermedad.

Pediculus humanus capitis
Las chozas hacinadas de los Andes son una condición ideal para la propagación del tifus. Estas viviendas sólo tenían una pequeña, estrecha y oscura habitación construida con bloques de adobe y paja, con un piso de tierra, y sin ningún tipo de ventilación ni iluminación.
Pareja India (Camino Brent)
Los habitantes dormían en el suelo o una plataforma de adobe, envueltos en trapos sucios y cuero de ovejas. De acuerdo con testigos en una vivienda de los Andes en Puno vivían las familias amontonadas, donde los niños y familiares, dormían, comían, cocinaban juntos; almacenando sus pertenencias de uso doméstico en estos lugares. Estas condiciones eran ideales para el piojo.


Poblacho Serrano (Camino Brent)
El control de la Epidemia de Tifus en los Andes durante los años 30:
Los principales protagonistas de esta historia fueron: Algunas brigadas sanitarias rurales y el médico Manuel Núñez Butrón (*1), personas que trabajaron en el departamento de Puno (Los Andes del Perú) en los años de 1930. Esta combinación particular, se vio favorecida por la influencia del movimiento cultural llamado "Indigenismo" (* 2).

Se produjo este excepcional caso de promoción de la higiene y participación de la comunidad de acuerdo con las concepciones culturales preexistentes. Esto sucedió en Puno en los años 30, donde aparecieron formas nuevas de entender y controlar la enfermedad.

El departamento de Puno fue escenario de este experimento que combina las creencias nativas y los métodos médicos occidentales de salud pública. El principal protagonista de esta historia fue Núñez Butrón, médico que organizó brigadas de salud, y publicó una revista médica de difusión en el público general.


Fiesta del Q'OYLLUR RITI (Martín Chambi)
Epidemia de Tifus en los Andes:
En la década de 1920 esta enfermedad infecciosa se había extendido debido a la movilidad de los campesinos que viajaban a las ferias campesinas y trabajaban en forma temporal durante las cosechas en diferente lugares del país. La disminución del comercio de lana durante estos años supuso el declive de la economía natural y la sustitución de las ferias anuales por festividades más frecuentes.


Pobladores Andinos Izando una Cruz (Martín Chambi)

Los piojos propagaban la enfermedad a través de la multitud de personas que asistían a los mercados, y las ceremonias religiosas; también hubo contagio debido a algunas costumbres andinas como velar a sus muertos durante varios días, dormir en la misma cama de los enfermos, y el lavado de la ropa de los difuntos ocho días después de su muerte. En algunas partes de las tierras altas se creía que los niños no se debían cortar el pelo entre el nacimiento y su segundo cumpleaños (cuando se realizaba una ceremonia especial) porque se creía que al hacerlo se debilitaban los dientes del niño.

Chozas Indias (Julia Codesido)
Las zonas más afectadas por el tifus en el Perú fueron las cordilleras central y sur. Las bajas temperaturas y la escasa humedad en las zonas situadas a más de 2000 metros sobre el nivel del mar favoreció la propagación de la Rickettsia prowazetti.

La costa y la selva amazónica estaban libres de Tifus Epidémico. A comienzo del siglo XX, los médicos peruanos creían que la Tifus era una enfermedad del altiplano debido a una combinación de factores: climáticos (bajas temperaturas y escasa humedad), factores biológicos (inmunidad producida por la enfermedad) y factores sociales (hacinamiento en las viviendas de los campesinos andinos). Un estudio realizado en el 1920 señaló que el tifus no era contagiosa cuando la temperatura era mayor a los 20 grados Celsius (y aún más); en la costa nunca se reportó Tifus Epidémico.

Alrededor de 1930, la única manera de controlar la enfermedad era mediante la eliminación de los piojos y manteniendo una buena higiene personal como: afeitarse, cortarse el pelo y usar ropa limpia. Sin embargo, ni siquiera esas medidas se habían realizado. Cuando Núñez Butrón estaba vivo, el control del tifus implicaba una organización disciplinada y promoción de la higiene personal.



Educación Rural (Camino Brent)
La Brigada Sanitaria:
En 1933, Manuel Núñez Butrón creó la primera brigada sanitaria en la comunidad de Isla, cercana a Juliaca - Puno.

Los líderes de la primera brigada fueron los hermanos Cutipa Coaquira adventistas que habían terminado la escuela primaria. Eran también miembros de la brigada algunos indios que habían servido en el ejército durante dos años. Por último, la brigada incluía curanderos y herbolarios que han aceptado algunos de los métodos de Núñez Butrón, sin abandonar totalmente sus creencias.

La participación de los Adventistas, ex soldados y sanadores demuestra la amplia aceptación del discurso sanitario de Núñez Butrón, que estimuló a las comunidades indígenas a cuidar su salud.

En lugar de confiar ciegamente en la supremacía presumible de la medicina occidental, se legitima las actividades tradicionales a través de su relación con los líderes naturales de las comunidades. Esta actitud era muy diferente a la de otras personas que estaban a cargo de la salud pública.

Un paso decisivo en el desarrollo de las brigadas fue la publicación en abril de 1935 de la revista "Runa Soncco" en quechua esto significaba "Corazón Indígena". En su primer número, la revista se definió como una publicación por los indios y para los indios. Algunos testimonios afirmaban que la revista se leía en voz alta a los miembros de las diferentes brigadas sanitarias.

Campesino Andino Tocando Quena (Martín Chambi)
Un artículo en Runa Soncco aprobaba y comparaba las ventajas de algunos de los métodos empleados por los indios para controlar los piojos, tales como el uso de la tierra nitrosa (Kallpa), el dejar fuera de la choza la ropa húmeda por lo que el frío podría matar a los piojos (kasacheska), colocar la ropa en los contenedores con agua hirviendo (putesta), o comer ají, perejil o comino. La revista incluso encontró una explicación para el uso de la orina cuando se lavaba el pelo, por la cantidad de amoníaco que la orina tiene.

Sin embargo, la integración de la cultura occidental y la Andina nunca fue completa. El conflicto esencial entre la explicación mágica y científica de la enfermedad persistía. La medicina occidental, inclusive la practicada por Núñez Butrón, seguía basándose en la creencia de que las enfermedades eran causadas por algún desorden biológico o mal funcionamiento de un órgano. Para la medicina tradicional Andina la raíz de la enfermedad reside en un desequilibrio entre el cuerpo y el orden natural, social y religioso produciéndose la intervención de deidades y demonios al azar. Sabiamente Núñez Butrón evadió del conflicto en un intento por fusionar las terapias occidentales y los patrones culturales indígenas.

Esta experiencia sigue siendo excepcional en la historia de la Medicina Peruana.




(*1) Manuel Núñez Butrón: (1899 - 1952)

Manuel Núñez Butrón nació en 1899 en las localidad de Samán, un pequeño pueblo en la provincia de Azángaro, Puno. Se enfrentó a los obstáculos, presiones y expectativas de la movilidad social.

Él fue considerado "blanco" en su ciudad natal ya que sus padres hablaban español. Pero se le consideró un "Indio" mientras asistía a la escuela primaria en Juliaca, porque vino del interior de la provincia. La misma experiencia ocurrió de nuevo, en la Escuela de San Carlos de Puno sus compañeros de clase lo llamaban "Indio", lo mismo sucedió en la Universidad San Agustín (Arequipa); Universidad de San Marcos (Lima), y cuando viajó a estudiar Medicina en Barcelona España, en todas esas universidades sus compañeros de estudio se le llamó "Indio".

Cuando regresó a Puno en 1930 fue nombrado médico del estado en las provincias de Azángaro, Huancané, Lampa y San Román. En aquellos años sus actividades se vieron afectadas por las ideas de "Indigenismo". Falleció en el año de 1952.

Indígena (José Sabogal)

(* 2) Indigenismo
Un movimiento cultural, que estimuló una reevaluación positiva de las creencias de los Andes, que afectó en el Perú a las artes (sobre todo pintura y la literatura), durante los primeros 50 años del siglo XX.



“The Return of Epidemics” Health and Society in Peru During XX Century By Marcos Cueto, 2003, pages 48-67.
Traducido y Resumido por Hegel SALAZAR HERBOZO

viernes, 30 de julio de 2010

LA HEMOGLOBINA EN EL RECIÉN NACIDO DE LA ALTURA

Recién Nacido


Hematopoyesis en la Médula Osea

El recién nacido de las alturas tiene un nivel de hemoglobina similar al del nivel del mar

La eritrocitosis fisiológica (aumento normal de la hemoglobina por la hipoxia) en el nativo de altura se traduce en un mayor porcentaje del hematocrito y mayor concentración de hemoglobina con respecto a los valores del nivel del mar. Y esta es mayor cuanto más alta sea el nivel de altitud debido a la hipoxia (Ver en este mismo blog: ADAPTACIÓN A LA ALTURA Y LA HEMOGLOBINA).

Esta eritrocitosis fisiológica no se observa en todas las edades. La mayoría de los estudios se han hecho en adultos.

El recién nacido en las grandes alturas es un caso diferente pues presenta una hemoglobina y hematocrito similar al recién nacido en el nivel del mar.

Rosario Peñaloza y colaboradores de La Paz en Bolivia, estudiaron la hemoglobina de la sangre venosa a 300 madres gestantes normales de la altura durante el trabajo de parto y la sangre venosa del cordón umbilical de 300 recién nacidos y demostró que la eritropoyesis (formación de los glóbulos rojos) de los recién nacidos en la altura a 3,600 msnm. es independiente de los factores maternos y del ambiente hipóxico, probablemente por la función protectora de la placenta.

Los niveles de hemoglobina de las gestantes normales a término, estudiados a 3600 msnm comparados con sus similares habitantes a nivel del mar son estadísticamente diferentes; como consecuencia de la adaptación fisiológica a la altura.

Hemoglobina en gestantes de altura y nivel del mar




La adaptación fisiológica hace que el recién nacido de la altura sea “un recién llegado a la altura”.

En cambio los valores hematológicos de los recién nacidos en la altura comparados con los del nivel del mar, son estadísticamente similares. Estos datos sugieren que la eritropoyesis fetal y de los recién nacidos son independientes de los factores maternos y del ambiente hipóxico presente a 3600 msnm. Esta eritropoyesis independiente de factores maternos y ambiente hipóxico podría deberse a la barrera protectora que ejerce la placenta sobre el recién nacido (Gerardi, Venezuela).

Hemoglobina en Recién Nacidos de altura y de Nivel del Mar




Otros datos hematológicos como el volumen corpuscular medio, reticulocitos y eritroblastos también se encontraron estadísticamente similares. Así mismo otros autores indican que el recién nacido en la altura presenta valores de pO2 arterial similares a nivel del mar debido a que las adaptaciones maternas y placentarias logran que la tensión de oxígeno y los valores hematológicos de los tejidos fetales se mantengan dentro de rangos fisiológicos (Alcazar, UPCH, Lima).

Sin embargo otros estudios realizados en recién nacidos de altura como Loret de Mola en Morococha en 1955 (4500 msnm) encontraron Hb de 18.3 gr/dl y Hum en Cerro de Pasco en 1976 (4330 msnm) 19.3 gr/dl. Aunque no usaron la misma metodología de R. Peñaloza los valores encontrados son altos que quizá también podría ser un hallazgo en niveles de gran altura que requieren ser confirmados.

Doris Auza Maldonado en Cerro de Pasco (4330 msnm) en 1985 encontró una reducción de la Hemoglobina de los neonatos desde el primer día hasta el sétimo día en sangre venosa periférica como se ve a continuación.

Hemoglobina en neonatos en Cerro de Pasco




Esta reducción podría deberse a una hemo-concentración post parto que se va compensando en los primeros días de vida hasta alcanzar el nivel de hemoglobina normal en el neonato, pues no se ha encontrado evidencias de incremento de la eritropoyesis en médula osea en el recien nacido de la altura (Reynafarge).

La eritropoyesis se inicia en el embrión a partir de la tercera semana después de la concepción. En los 2 primeros meses de edad se establece en el hígado, alrededor del sexto mes migra gradualmente hacia los espacios medulares, y en el nacimiento la mayor parte de la formación de sangre se produce normalmente en la medula ósea con una eritropoyesis normal.

El neonato en la altura, según hemos visto, tiene una eritropoyesis normal no pudiendo determinarse en que momento de la vida comienza un incremento de ésta que lleva a la eritrocitosis fisiológica de la altura.




SUMMARY

The eritropoiesis of the newborns at high altitude is independent of the maternal factors and of the high altitude hypoxia at 3600m above sea level, probably due to the protective function of the placenta.

The hematological values of the healthy pregnant women at high altitude (3600m above sea level) compared with pregnant women who live at sea level are statistically different; however, the hematological values of newborns at high altitude compared with the values of newborns at sea level are statistically similar.

Eritropoiesis begins in the embryo three weeks after conception. In the first 2 months of life is established in the liver, near six months it gradually migrates to the marrow spaces and at birth the majority of blood formation is normally produced in the bone marrow.

The infant erithropoiesis at high altitude is normal and we can not determine at which age begins physiological high altitude erithrocytosis.


Dr. Aquiles Monroy